


Arquitecto: Josep Puig i Cadafalch




Las Bardenas Reales es un espectacular paraje semidesértico que se encuentra en el sureste de Navarra, España. Destaca tanto por su particularidad geológica, como por su extraordinaria biodiversidad y su valor histórico y cultural

El espacio abarca unas 42.000 hectáreas y está formado en su mayor parte por suelos de arcillas, yesos y areniscas que, después de millones de años de erosión, han formado barrancos, mesetas tabulares y montículos aislados llamados cabezos, como Castildetierra, su imagen más conocida


El paisaje recuerda a escenarios lunares, con zonas áridas de gran belleza, y ha sido elegido como localización en muchas producciones audiovisuales

Las Bardenas Reales representan uno de los paisajes más insólitos y emblemáticos de España, donde la naturaleza extrema, la tradición histórica y el valor ecológico conviven en equilibrio, ofreciendo infinidad de posibilidades tanto para visitantes como para estudiosos




Monumento al pastor de las Bardenas Reales Cabezo denominado Castildetierra

La vegetación es escasa, predominan los sisallares, espartales, matorrales y saladares. La fauna alberga especies de climas áridos, águilas, búhos, buitres, zorros, gatos monteses, reptiles y algunos anfibios


Barranco de las Cortinas. Se trata de un barranco no muy profundo, de no más de diez metros, con una extensión total de unos cinco kilómetros

Las Bardenas Reales ostentan la doble protección de Parque Natural (desde 1999) y Reserva de la Biosfera por la UNESCO (desde 2000)

Cabezo de Castildetierra: Probablemente es el lugar más representativo del parque, su forma de chimenea de hadas lo convierte en protagonista de innumerables fotografías, especialmente con la luz dorada de la tarde. Información obtenida parcialmente por IA




En la población de Comillas, Máximo Díaz de Quijano, encargó a Gaudí el diseño de la Villa Quijano, hoy conocida como El Capricho de Gaudí. Díaz de Quijano era un indiano que hizo su fortuna en Cuba como abogado del Marqués de Comillas


Joven burgués, pianista, escritor, periodista, amante de la botánica y de los adornos exóticos. Estos aspectos los reflejó Gaudí en un edificio de 720 m2 que fue construido entre 1883 y 1885.




Las estancias están organizadas para aprovechar la luz solar según la hora del día


El Capricho es uno de las pocas obras que Gaudí construyó fuera de Cataluña junto con la Casa Botines en León y el Palacio de Astorga


El invernadero o jardín de invierno era una parte fundamental del funcionamiento del edificio ya que distribuía la luz y al mismo tiempo regulaba la temperatura

El girasol no es unicamente un elemento de decoración sino que da sentido al edificio porque está construido para seguir el sol y captar su luz

El Capricho está rodeado por unos originales jardines de más de 2500 m2, diseñados también por Gaudí, que incluyen una gruta artificial y un parterre en forma de herradura

Lamentablemente Díaz de Quijano no pudo disfrutar mucho de su villa ya que falleció en 1885. Posteriormente la villa alternó diversos usos cayendo en abandono. Declarada Bien de Interés Cultural en 1969. Restaurada y convertida en restaurante en 1988 y finalmente inaugurada como museo en 2009. (Wikipedia y otros)
