Arquitecto: Josep Puig i Cadafalch

Arquitecto: Josep Puig i Cadafalch


El Monasterio de Sant Cugat está ubicado en la población de Sant Cugat del Vallés, en la provincia de Barcelona, Cataluña. Fue construido entre los siglos IX y XIV. La fecha del inicio de la construcción es incierta, pero se estima que fue alrededor del año 878 d.C.
El estilo arquitectónico es principalmente románico, aunque ha tenido renovaciones a lo largo de su historia. Inicialmente el monasterio estaba habitado por monjes benedictinos, pero a lo largo de los siglos, ha pasado por diversas etapas y reformas que han afectado la comunidad religiosa que lo ocupaba.
El monasterio desempeñó un papel principal en la defensa y la cristianización de la zona frente a la ocupación musulmana. Fue el más importante en el Condado de Barcelona.
En el siglo XIX, el monasterio sufrió los efectos de la desamortización, un proceso que llevó al cierre y a la pérdida de gran parte de sus tierras y propiedades.
Claustro Románico

La construcción del Claustro dio comienzo en el siglo XI para definir su perímetro, que alcanza una longitud de 30 metros por cada lado. Durante los siglos XII y XIII finalizó su estado actual, dejando para la posteridad una de las joyas del románico europeo. Consta de planta baja y primer piso. Este último, de estilo renacentista, fue construido en la segunda mitad del siglo XVI. En el jardín se pueden observar los restos de la capilla paleocristiana del siglo V y el lugar donde dice la tradición que fue enterrado Sant Cugat



En el Claustro pueden contarse 18 columnas en cada galería con 144 capiteles en total






















La actual iglesia monacal fue erigida bajo los criterios del románico sobre los restos de una construcción anterior aproximadamente a mediados del siglo XII y acabada en el siglo XIV ya de estilo gótico.


La construcción del espectacular rosetón terminó en 1337 pero en 1428 un terremoto movió algunas piezas. Los actuales vidrios no son los originales de la época medieval, se restauraron y repusieron en 1979 manteniendo un aspecto parecido a los primeros.

Capilla de la Piedad

Capilla de San Benito

Además de su valor histórico y artístico, el monasterio sigue siendo un lugar de culto y es utilizado para eventos culturales y conciertos. El Monasterio de Sant Cugat es un testimonio tangible de la historia de Cataluña y ofrece a los visitantes una experiencia única al explorar su arquitectura, arte y conexiones con el pasado medieval de la región.
No pierdas la oportunidad de visitarlo.


El monasterio de Santa María de Lluçà se encuentra situado al norte de Prats de LLuçànes, entre Vic y Gironella, en la comarca de Osona, Barcelona

Fue fundado a mediados del siglo XII en la antigua iglesia parroquial de Santa Maria de Lluçà, que había sido consagrada en el año 905. La iglesia adquirió una relevante importancia en la zona. Hacia el año 1154 se estableció una comunidad de canónigos agustinianos, Durante el siglo XIII, la comunidad alcanzó un importante desarrollo que se mantuvo hasta el siguiente siglo.

El altar original, con pinturas románicas, se conserva en el Museo Episcopal de Vic.

Detalle de forja catalana de la puerta de entrada a la iglesia

Se cree que la iglesia actual y el claustro se construyeron en el siglo XII, cuando se creó la canonjía, posiblemente con la aportación económica de los señores del castillo de Lluçà. En el siglo XV, el terremoto que sacudió la zona produjo graves daños en el edificio de la iglesia y en algunas dependencias monásticas. La restauración efectuada en el año 1967 devolvió al edificio de la iglesia el aspecto original del siglo XII.



De gran interés para el visitante son un pequeño claustro románico de planta irregular, motivado por el espacio disponible y la característica rocosa del suelo, así como los 22 capiteles y otros elementos decorativos.
Capiteles





En 1954 se descubrieron pinturas góticas del siglo XIV en la zona del coro, ocultas bajo una capa de cal y pintura. Desde 1963 están expuestas al público después de haber sido arrancadas y fijadas sobre tela. Dos grandes paneles representan escenas de la vida de Jesucristo y de San Agustín. También puede admirarse, entre otros fragmentos, un gran Pantocrátor. Estos murales se guardan en unas salas anexas al claustro.




Área de las dependencias monacales. Restos del edificio de la bodega.

Jardines de la parte posterior del claustro y puerta de salida del conjunto


Documentación e información



Puerta de acceso al interior del recinto

Esta calle conduce a la iglesia

Plaza central




Esta calle da la vuelta a la muralla



Horno comunal



Soportales


Y de nuevo en la plaza central

La impresionante muralla en su lado posterior

Campos de labor que en su día eran de cepas, almendros, cereales y hortalizas, pertenecientes a los habitantes de la villa