Monasterios
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El monasterio benedictino de San Lorenzo de Carboeiro se encuentra en un hermoso paraje a orillas del río Deza, en la provincia de Pontevedra (Galicia)
El Padre Antonio Yepes que vivió en el monasterio, escribe en 1615 en la Crónica de la Orden Benedictina al historiar el monasterio de Carboeiro:
“Fue San Lorenzo de Carbonario en tiempos abadía, edificada en la era 974 por el conde Don Gonzalo y por la condesa Doña Teresa, como consta por la carta de dotación, fecha la sobredicha era, que viene ser el año de Cristo 936. Está fundado este monasterio en tierra de Deza, ribera del río llamado también Deza, que es en el obispado de Lugo. En aquel lugar hubo antiguamente una ermita que poseyó un hombre llamado Egica, y alrededor tenía algunas granjerías; todas se las compró el conde Don Gonzalo y comenzó a fundar el monasterio de San Lorenzo”
Fue notable este monasterio, por su historia, sus riquezas y sus magníficos edificios. Una obra calificada como una de las más genuinas del románico gallego. Las obras de la iglesia actual comenzaron en el año 1171, durante el mandato del abad Fernando, según reza una inscripción existente en el interior.
El Monasterio de San Julián de Samos se halla enclavado en el pueblo de Samos, en la provincia de Lugo, en el tramo de O Cebreiro a Sarria del Camino Francés a Santiago de Compostela.
Hasta la reconquista por el rey Fruela I de Asturias (756-768) estuvo abandonado debido a la invasión musulmana en 714. A la muerte de Fruela I, su viuda y su hijo Alfonso hallaron asilo en el monasterio. En él se crió el futuro rey Alfonso II de Asturias, el Casto.
Guía Breve de la Real Abadía de Samos, Carolina Casal Chico.
El Monacato en Galicia, Hipólito de Sa Bravo.
Gran Enciclopedia Gallega, Silverio Cañada, editor.
Septiembre 2009
El Monasterio de Carracedo está emplazado en el municipio de Carracedelo, a orillas del río Cúa, en la llanura del Bierzo Bajo entre Ponferrada y Villafranca.
Fue fundado en el año 990 por el rey Bermudo II para auxiliar a los monjes que huían de los ataques de Almanzor, que devastaban lo monasterios de la meseta dejando a sus moradores desamparados y sin cobijo. El rey, de profundas raíces bercianas, les donó su propia finca con todas sus pertenencias en la villa de Carracedo, para que construyeran allí un nuevo monasterio, al que llamaron de San Salvador. El monarca ansiaba reposar algún día entre las paredes del nuevo monasterio, después de su muerte.
Bermudo II falleció en el año 999, y aunque murió en el Bierzo (Villabuena) no pudo ser enterrado en el monasterio por no haber estado terminada la iglesia que debería acogerlo. Sin embargo, algunos autores consideran que la sepultura de Bermudo II permaneció en Carracedo desde 999 hasta 1138 y que posteriormente fue trasladado a San Isidoro de León.
Con la muerte del rey y la desaparición de Almanzor, posiblemente muchos abades y monjes regresaron a sus monasterios anteriores, lo que supuso la decadencia de Carracedo. Ya en el siglo XII, la infanta doña Sancha lo mandó restaurar y lo cedió al abad Florencio y a los monjes del cercano monasterio de Santa María de Valverde, en Corullón.
A partir de entonces, Carracedo adquirió un enorme prestigio en todo el Norte de España, convirtiéndose en un auténtico poderío económico. Ejerció jurisdicción, además de sobre otros monasterios bercianos, en Galicia, Asturias y León.
Hacia 1203, la comunidad abandonó los hábitos benedictinos y tomó los de la Orden del Cister, pasando a llamarse Monasterio de Santa María de Carracedo. En el siglo XIV se inició una época de profunda crisis espiritual y económica en el Cister que provocó el decaimiento total del Monasterio de Carracedo.
Restableciéndose de nuevo en el siglo XVI el resplandor religiosos de Carracedo, el monasterio tuvo una gran influencia en las gentes del pueblo; los niños acudían a su escuela; los enfermos buscaban remedio a sus enfermedades en el hospital que los frailes cuidaban; y los pobres de la comarca eran recibidos para remediar las necesidades físicas del hambre.
En el siglo XIX, los monjes se dispersaron debido a la invasión napoleónica, pero sobre todo por la ley de desamortización de Mendizabal (1835). Fue entonces cuando la comunidad desapareció; se abandonó el cenobio y la mayor parte del edificio pasó a manos privadas, con el consiguiente y progresivo deterioro de las dependencias del monasterio, así como la desaparición de muchas obras de reconocido valor artístico.
En 1928 fue declarado Monumento Nacional, comenzando en la década de los sesenta las primeras restauraciones. En 1988, la Diputación Provincial de León, junto con el Obispado de Astorga, inició la restauración y consolidación del edificio.
Horario de visita:
Invierno: 1 noviembre – 31 marzo, de 10h a 14h y de 16h a 18h.
Verano: 1 abril – 31 octubre, de 10h a 14h y de 17h a 20h.
Bibliografía: El Monasterio de Carracedo: José Antonio Balboa de Paz; Documentos información del Instituto Leonés de Cultura y de la Diputación de León. Wikipedia.
Monasterio de San Xoan de Caaveiro
(Fragas do Eume – A Coruña – Galicia)
Diciembre 2008
Situado en medio del impresionante Parque Nacional de las Fragas do Eume, construido sobre un promontorio entre los rocosos y agrestes parajes que encuadra el paso de los ríos Eume y Sesín, se encuentra el monasterio de San Xoan de Caaveiro.
Varios estudiosos atribuyen su fundación a San Rosendo, que erigió un antiguo cenobio para reunir a un grupo de ermitaños que vivían en aquel apartado lugar llevando una vida de penitencia.
Según Hipólito de Sa Bravo, refuerza la tradición un documento o carta fundacional en el que se describe la donación que San Rosendo, junto con el obispo Don Ero, los abades Rodrigo y Anagildo y el clérigo Sisualdo, hicieron al monasterio por el total de haciendas, libros, enseres y ganados que fueron entregados a los monjes que entonces vivían en Caaveiro el 15 de marzo de 936.
Una de las primeras donaciones que tuvo mayor divulgación y que ayudó a consolidar las ideas de San Rosendo fue la de Bermudo, rey de Galicia, en el año 934. El monasterio acrecentó sus dominios y su patrimonio merced a las dádivas y privilegios reales, alcanzando una notable autoridad jurisdiccional sobre varios territorios de la comarca, lo que evidencia la importancia que logró este monasterio.
Durante la Edad Media sufrió injerencias y ataques de los señores de la casa de Andrade, que en distintas ocasiones se apoderaron de bienes pertenecientes al monasterio.
Aunque al principio formaba parte de la Orden de San Benito, se convirtió en Colegiata de canónigos regulares de San Agustín en el siglo XII. Su existencia se prolongó hasta finales del siglo XVII, que fue abandonado. La Colegiata se suprimió en 1800
Con la desamortización, todas las posesiones de la comunidad fueron vendidas por el Estado a particulares. Las reliquias de San Rosendo se trasladaron a Santiago, algunos objetos religiosos, como imágenes o las campanas de la torre de la iglesia, fueron distribuidos en las iglesias de As Neves y Soaserra.
Don Pío García Espinosa restauró la iglesia en el año 1896 bajo la dirección de Antonio López Ferreiro, sacerdote compostelano, aunque el conjunto pronto volvió a encontrarse en ruinas.
La iglesia actual es románica, de finales del siglo XII. Consiste en una pequeña nave rectangular, con un ábside muy grande en proporción, compuesta de un tramo recto y otro semicircular. Resulta impresionante su situación sobre un promontorio, con un gran terreno de forma alargada a la entrada. La imagen que ofrece el monasterio está formada por una escalinata que da acceso a un arco de entrada sobre el que se levanta la gran torre barroca de las campanas, del siglo XVIII, con el ábside románico de la iglesia a la derecha. El tamaño del ábside queda potenciado por la base sobre la que se levanta para salvar el desnivel.
Un camino que sale de la parte derecha del monasterio, justo después de pasar la casa de los canónigos, desciende hasta las ruinas del antiguo molino del monasterio. Un lugar interesante para ver y fotografiar.
El conjunto fue declarado Monumento Histórico Artístico en 1975 por su importancia arquitectónica.
Ha sido recientemente restaurado por la Diputación Provincial y puede ser visitado en los horarios que encontraréis en el link
http://www.concellodacapela.es/espanol/turismo_caaveiro2.htm
Bibliografía: El Monacato en Galicia de Hipólito de Sa Bravo; Gran Enciclopedia Gallega; Arteguías.com; Turgalicia.es
Monasterio de Santa Cristina de Ribas de Sil
(Ribeira Sacra – Ourense – Galicia)
Marzo 2009
Santa Cristina de Ribas de Sil está situado en la Ribeira Sacra en el municipio de Parada do Sil. En un lugar paradisíaco rodeado de un frondoso bosque de castaños centenarios. Hace ya tiempo que lo visitamos y mantengo en el recuerdo gratas sensaciones.
Pocas son las fuentes documentales que se tienen de este monasterio, pero según las mismas, podemos situar sus orígenes en el año 876, como resultado de la agrupación de varios ermitaños que habitaban en la zona.
Su patrimonio se expandió en el siglo XII, gracias a la merced y amparo de Alfonso VI y Alfonso VII, que le concedieron privilegios de coto, convirtiéndose en el centro de autoridad de su entorno hasta que, a principios del siglo XV perdió su categoría abacial y pasó a depender del monasterio de San Esteban de Ribas de Sil como priorato.
El primer edificio y la iglesia románica empezaron a construirse a finales del siglo XII prolongándose durante el XIII, por lo que pueden observarse algunos elementos de estilo gótico.
Del primitivo monasterio queda muy poco. Lo que ahora podemos ver corresponde a las obras del siglo XVI, cuando se anexionó al monasterio de San Esteban. De aquella época son las pinturas murales renacentistas que aparecieron al retirar el retablo del altar mayor de la iglesia.
Al claustro, del que quedan tan sólo dos alas, se accede a través de una preciosa puerta románica que merece la pena contemplar.
Es recomendable dar un paseo por los alrededores del monasterio. Pasaréis entre bosques de castaños, robles, abedules y sauces rodeados del frescor y el encanto del cañón del Sil, en un entorno que os hará sentir una profunda sensación de paz y tranquilidad.
Curioso también observar los variados objetos que los visitantes dejan en el tronco de un gran castaño que se encuentra a la derecha justo antes de llegar a la iglesia.
(Fotografías actualizadas en Junio 2013)
Para información:
Teléfono 988208010, Provincia: Ourense,.Comarca: Terra de Caldelas. Municipio:Parada do Sil. Parroquia: Cagide. Aldea: Sta. Cristina
Bibliografía: Gran Enciclopedia Gallega. El Monacato en Galicia: Hipólito de Sa Bravo. Guía da Ribeira Sacra: M. Vázquez Saavedra y C. Vázquez Pérez-Batallón (Editorial Galaxia) Galicia: C. Martínez Barbeito. Arteguias.com
Monasterio de Monfero
(A Coruña – Galicia)
Julio 2008
La primera vez que visité este monasterio fue hace más de 30 años. Me impresionó ver el estado de deterioro en el que se encontraba. Solamente la iglesia parecía merecer un poco de atención. Desde entonces he vuelto a Monfero en varias ocasiones. Me sigue admirando su dimensión y trato de visualizar cómo era la vida de sus gentes en aquella época. Monfero se encuentra en la comarca de Pontedeume (A Coruña), entre los valles del Eume y del Lambre.
Un primitivo eremitorio dio origen al monasterio allá por el siglo X. Este primer cenobio fue favorecido por el Rey de Galicia, Bermudo II, procurándole propiedades que rodeaban la zona donde se hallaba. Las invasiones normandas acabaron por destruirlo.
Algunas fuentes dicen que la reconstrucción se inició en 1124 y otras en 1135 merced a la iniciativa de los nobles caballeros don Pedro Osorio y don Alonso Bermúdez con bienes aportados por el rey Alfonso VII. Este rey les concedió bienes provenientes de confiscaciones hechas a familiares de estos caballeros por haber dado muerte al mayordomo de la reina Doña Urraca.
En 1201, los monjes benedictinos que lo habitaban adoptaron la reforma del Cister, por lo que pasó a ser filial de Sobrado dos Monxes. El monasterio fue progresando y ampliando sus dominios gracias a los privilegios que le concedieron los reyes de Galicia y León, lo que terminó por motivar la codicia de los señores poderosos y los celos de las autoridades eclesiásticas que cometieron frecuentes abusos contra los monjes.
En 1506, al aplicarse los planes de reforma de los Reyes Católicos, el monasterio de Monfero se anexionó a la Congregación de Castilla de la Orden del Cister. Empezó entonces una etapa de prosperidad en todos los órdenes, aumentó considerablemente el número de monjes, que pasaron de 13 hasta 70 en ocasiones. Se iniciaron numerosas obras de ampliación y se construyó la iglesia actual no sin antes derribar la antigua, de estilo románico, bajo pretexto de que se hallaba en estado ruinoso.
En 1807 comenzó la reconstrucción de la iglesia, cuyo cimborrio resultó destruido por un rayo en 1803, aunque tuvo que interrumpirse a causa de la revolución francesa que afectó asimismo al resto del monasterio. Desde 1820 a 1823, los monjes se vieron obligados a dejar el monasterio. A su vuelta lo encontraron completamente desmantelado e inhóspito y tuvieron que enfrentarse de nuevo a la reconstrucción. Lamentablemente, en 1835, con la desamortización de Mendizábal, la soledad y el abandono acabaron con el monasterio, cuyos bienes fueron puestos en venta. El saqueo de los retablos, puertas y ventanas, enseres y libros de la biblioteca y del archivo fue total. Las piedras de los claustros se desmoronaron y las dependencias abandonadas.
Cuando se llaga al monasterio, lo primero que destaca es la fachada barroca de la iglesia. Construida entre 1622 y 1656, tiene una sola nave con planta de cruz latina de unos 65 metros de largo. Destaca por el ajedrezado de los sillares, entre los cuales alternan los de granito con los de pizarra. En el fondo del brazo norte del crucero se puede ver el retablo de la Virgen de la Cela, construido, según la inscripción, el año 1666. A esta virgen se le atribuyen infinidad de milagros.
Varios sepulcros merecen la atención. Todos ellos pertenecen a la familia de los Andrade.
El edificio del convento, que fue reconstruido en el siglo XVII y en el que se han intentado algunas restauraciones, se puede ver después de atravesar la puerta de entrada, un claustro renacentista en el que se aprecian algunos restos del primitivo monasterio románico. El segundo, más interesante, fue comenzado por Juan de Herrera a finales del siglo XVI, quien sólo realizó el primer piso; el resto se terminó en 1773. Aún hay un tercer claustro que estaba siendo restaurado cuando el edificio fue ocupado por las tropas napoleónicas durante la Guerra de la Independencia.
En 1941 fue declarado Monumento Histórico Artístico. Actualmente se han realizado algunos trabajos de limpieza y restauración, sobre todo en las zonas cubiertas de maleza. La Xunta de Galicia va a transformar el Monasterio en un Hotel de cuatro estrellas con balneario. Otro más, aunque quizás sea la única manera de sacarlo de su abandono.
Bibliografía: Gran Enciclopedia Gallega; El Monacato en Galicia, Hipólito de Sa Bravo; Diversas webs.
En mis viajes he procurado siempre programar visitas a los Monasterios, Abadías o Iglesias que por su estilo, importancia arquitectónica o historia estuvieran en la zona en la que me encontraba.
El entorno en donde fueron edificados, sus dependencias y especialmente sus claustros han sido motivo de interés cultural para mi.
He encontrado monumentos en perfecto estado de conservación y otros que son una lamentable ruina que apenas deja imaginar el valor y el dominio territorial que en sus tiempos tuvieron. Evidentemente habría que trasladarse a la sociedad de varios siglos atrás para comprender su poder y su trascendencia social y política.
Los he visto en completo abandono y en proceso de restauración, convertidos actualmente en Paradores de turismo o en hospederías en las que se puede pasar unos días viviendo la quietud y serenidad de sus claustros. Regentados por una comunidad de monjes dedicados a la oración y a custodiar las pertenencias del monasterio para que los visitantes puedan admirar las obras y documentos que conservan, su estilo arquitectónico y por qué no, sus secretos históricos.
Información exhaustiva y de gran calidad se puede encontrar en muchas Webs de la Red, pero solamente como inventario personal de mis visitas, me gustaría ir reseñando y documentando con fotografías propias o cedidas aquellos que he tenido el privilegio de contemplar.
El monasterio en España
De Wikipedia, la enciclopedia libre
«Los monasterios en España constituyen un rico patrimonio histórico, artístico y cultural. Son testimonio de su propia historia religiosa y de la historia político-militar que se desarrolló tanto en la Edad Media como en tiempos anteriores, con la llegada y asentamiento de los visigodos. Los monasterios tuvieron un papel importante en la repoblación llevada a cabo por los distintos reyes y condes cristianos tras el avance de la Reconquista y el consiguiente retroceso de los musulmanes hacia el sur de la península.
Su presencia en la península data de los primeros siglos del cristianismo, cuando la primitiva vida eremítica dio lugar a la formación de comunidades religiosas y a la construcción de pequeños monasterios hispanos en los siglos VI y VII. Durante la repoblación, muchos de estos edificios evolucionaron, o incluso fueron levantados de nueva planta, hacia un estilo que tradicionalmente viene llamándose mozárabe.
La segunda fase se desarrolló con la llegada de los benedictinos de Cluny, ya en época de Reconquista y a partir de ese momento fueron evolucionando o cambiando, de acuerdo con las nuevas órdenes: cister, órdenes militares, premostratenses, cartujos, jerónimos, agustinos, camaldulenses y mendicantes. En el siglo XVII tuvo lugar una eclosión de conventos situados o muy cerca o dentro de la ciudad.
Desde la actual Cataluña hasta el oeste (actual Galicia) fueron apareciendo conjuntos monasteriales de diversas dimensiones que se transformarían unos en edificios más importantes y consistentes y otros serían abandonados o destruidos. La mayor parte de los monasterios en España están distribuidos en la mitad norte en consonancia con el discurrir histórico de la zona en la Edad Media. Son mucho menos numerosos en el sur, Andalucía y Canarias.
La creación de monasterios durante la Edad Media fue primordial desde un punto de vista social y cultural así como para la repoblación. Supuso un gran avance en la agricultura y surgieron poblamientos en derredor de los grandes edificios. También se beneficiaron el arte y la cultura.
Otra factor importante a tener en cuenta para la construcción de monasterios en España fue el Camino de Santiago, a lo largo del cual fueron surgiendo estas instituciones religiosas cuyo principal objetivo fue la ayuda al peregrino».
SAN PEDRO DE ROCAS
(Ribeira Sacra – Ourense – Galicia)
Septiembre 2008
Según una lápida con inscripción que se guarda en el Museo Arqueológico de Ourense, el origen del Monasterio de San Pedro de Rocas, situado en plena Ribeira Sacra, es considerado el más antiguo de Galicia, se remonta al año 573, cuando un grupo de siete eremitas se instalaron en este lugar para retirarse a una vida de oración. Fue abandonado en el año 711 con la llegada de los árabes y re-descubierto en el siglo IX cuando, según una leyenda, el caballero Gemodus encontró las capillas excavadas en las rocas y el desierto monasterio envueltos en la maleza por donde se había internado persiguiendo una pieza de caza. Se retiró al lugar para entregarse a una vida de oración y penitencia. Algunos años más tarde, otros cazadores encontraron al austero penitente y decidieron unirse a él, creando una pequeña comunidad monástica bajo la autoridad de Gemodus, al que eligieron abad. Alfonso III, al conocer los hechos, les concedió privilegios y donaciones que fueron confirmadas por reyes posteriores.
Este valiosísimo conjunto ha sufrido múltiples incendios y derrumbes que casi le hacen desaparecer. En 1923 fue declarado Monumento Histórico Artístico.
Es un monasterio de gran valor antropológico más que estético, un conjunto primitivo, una muestra casi única de los primeros asentamientos eremitas en Galicia, un edificio excavado directamente en la roca natural.
La iglesia fue construida utilizando como uno de los muros el paramento de las tres capillas trogloditas. Arcos de medio punto, labrados en la misma roca, comunican las capillas con el resto de la iglesia, que se cree de finales del siglo XII o principios del XIII. El techo de la nave central presenta una abertura que llega hasta la cumbre de la montaña por la que entra la luz desde el exterior. Todavía se conservan los altares primitivos en forma de mesas. Se puede ver la reproducción de un Cristo románico y una pilastra central de altar pre-románico. En el muro de la capilla de la izquierda encontramos un hueco en el que se cree que estaba el sepulcro del caballero Gemodus. En él aparece una pintura mural datada entre 1175 y 1200 que muestra imágenes de los apóstoles y un mapamundi.
En el suelo hay varios sepulcros antropomórficos tallados en la roca, incluso alguno de reducido tamaño que debió de pertenecer a un niño pequeño. Los estudios afirman que en el interior del templo se enterraba a los nobles y a los abades y en el exterior a los personajes de menor categoría.
En el exterior, excavados en el suelo rocoso, se encuentran ocho sepulcros antropoides en lo que se supone fue el cementerio de los monjes. Llama la atención el campanario de espadaña, construido sobre una gran roca, de unos 19 metros de altura, con una escalinata tallada en la parte posterior a la que se accede a través de un gran arco excavado en la propia roca.
En los alrededores se encuentra la fuente de San Bieito, también excavada en la roca, cuya agua, según la tradición, tiene propiedades curativas.
(Fotografías actualizadas en Junio 2013)
San Pedro de Rocas se encuentra a 19 Kms. de Ourense por la carretera OU 536 Ourense – Ponferrada, tomando el desvío a la izquierda en el Km 17 en Tarreirigo, en el concello de Esgos.
Está abierto los días laborales de 11.00 a 13.00 y de 16.00 a 20.00 y los festivos de 11.00 a 14.00 y de 17.00 a 20.00. No obstante, confirmadlo por si hubiera habido modificación de horarios.
Bibliografía: El Monacato en Galicia, Hipólito de Sa Bravo; Guía da Ribeira Sacra, Editorial Galaxia; Gran Enciclopedia Gallega; Monasterios de España, Arteguías.com
Por las Fragas del Eume
(A Coruña – Galicia)
Diciembre 2006
En Galicia se llama fraga a las zonas de bosque espeso, a las cuales la luz siempre llega tamizada por los árboles. De esta forma, en su interior se conservan la humedad, la frescura, la temperatura casi constante, y sobre todo, la vida.
Cobran vida en la fraga miles de formas diferentes; cada una de ellas es una pieza imprescindible de un ecosistema tan frágil como pertinaz y longevo. Por este motivo, desde siempre se han encontrado estos lugares proclives a la magia y al misterio, a la meditación y a las leyendas.
Las Fragas do Eume son un lugar magnífico. Son las fragas costeras mejor conservadas de Europa y uno de los escasísimos bosques de su tipo en el continente. En 1997 fueron declaradas Parque Natural Fragas do Eume por el Gobierno Autónomo.
Este parque se extiende por 9.125 hectáreas de laderas y montes que acompañan al rio Eume (84 km. de largo) a su paso por la provincia de A Coruña. Todo su territorio se encuadra en la comarca del Eume, que limita al norte con las tierras de Ferrol y al sur con las Mariñas Coruñesas. Es un espacio protegido pero visitable, que merece ser recorrido y admirado en cualquier época del año. Los amantes de la fotografía de naturaleza encontraran en él un lugar idóneo para practicar su afición.
Sus laderas casi verticales están cubiertas de robles, avellanos, sauces, abedules, acebos, castaños y eucaliptos. En las tierras más cercanas al río crecen bosques de ribera con chopos y alisos, que esconden auténticos tesoros de helechos y musgos, específicos del parque, y también dos raras especies de narcisos. Y aunque la flora es la joya de las Fragas, también albergan numerosas especies animales. Se dejan ver nutrias, gatos monteses, lobos, tejones, jabalíes, pequeños anfibios y reptiles y diversas aves.
En el corazón de las Fragas se alza, sobre un privilegiado promontorio, el monasterio de San Xoan de Caaveiro. Desde su emplazamiento, situado entre las confluencias de los ríos Eume y Senin, se avista una panorámica sin igual.
Sobre restos de un antiguo cenobio, San Rosendo fundó el monasterio en el siglo X. Los benedictinos lo ocuparon durante unos dos siglos, pasando después a los Canónigos Regulares de San Agustín con carácter de Real Colegiata, que conservó hasta finales del siglo XVIII. Los restos más antiguos son del siglo XII, destacando la iglesia: ésta se levanta sobre un montículo muy escarpado que obligó a sus constructores a salvar los desniveles del terreno por medio de altos muros con contrafuertes y estancias subterráneas. Del templo románico se conserva en buen estado la cabecera y una buena parte de la nave. Queda también en pie un hermosos campanario barroco del siglo XVIII.
En 1971, el monasterio fue declarado conjunto histórico-artístico y en 1975, monumento de interés provincial. Actualmente se encuentra en fase de restauración. Las visitas al monasterio se hacen con guía. Se puede solicitar información en la Oficina de Turismo de Pontedeume. Telf.981.430.270. Es recomendable degustar los platos de la cocina gallega en alguna de las «Cantinas do Eume»
En mi Galeria de Fotos podréis ver más fotografías de las Fragas.
Obtendréis más información en las muchas webs que hablan de las Fragas del Eume y del Monasterio de Caaveiro, en Wikipedia, en la Enciclopedia Gallega, en el libro de Hipólito de Sa Bravo: El Monacato en Galicia y en la mencionada Oficina de Turismo de Pontedeume



















































































